No es posible describir con palabras, y además han de ser forzosamente palabras sencillas, como era él, la satisfacción que en el municipio de Alpandeire produjo la noticia de que había culminado el proceso de beatificación de Fray Leopoldo y que en septiembre tendría lugar la ceremonia pública organizada por la Comunidad Capuchina. Y no es posible porque se agolpan los sentimientos y embarga la emoción por el lujo que supone tener un vecino tan grande, tan ilustre, y a la vez tan humilde, probablemente el más humilde de todos ya que jamás quiso honores ni distinciones en vida.
El fraile limosnero salió de este lugar siendo aún muy joven, después de haber ayudado desde niño a su familia a salir adelante; trabajando en el campo, con el ganado, sin tiempo ni oportunidades para formarse pero habiendo derrochado amor a manos llenas entre sus paisanos. Abrazó el hábito capuchino, pasó por algunos conventos y recaló en Granada, donde hizo, al principio, lo único que sabía hacer: trabajar en la huerta y ofrecerse a los demás para cuanto pudieran necesitar de él. Más tarde, en su afán de entrega y de servicio, se echó a la calle para pedir de puerta en puerta y dar cuanto recibía a quienes más lo necesitaban, los pobres, que vieron en el modesto franciscano una especie de salvador para su calamitosa situación y una esperanza de futuro pues siempre tenía a punto la palabra adecuada para dar ánimo y, eso no faltaba jamás, una sonrisa que se asemejaba a un oasis de paz en medio de la tormenta de la precariedad del momento.
En Alpandeire hemos aprendido a querer a nuestro paisano y a seguir sus pasos con verdadera admiración. Sabemos que tenemos en él a un valedor y a diario se le elevan peticiones, ilusiones, anhelos y necesidades en la seguridad de que tendrán una respuesta, antes o después, y de que con su intercesión es posible, siempre, el esperado milagro. De hecho son varios los que se reconocen públicamente y decenas los que, quizá por prudencia, por recato o por timidez, no llegan a conocerse. Pero nos consta que está ahí su espíritu y ahí también está, de manera permanente, esa sensación de apoyo que nos inunda cuando recurrimos a pedirle algo, en ocasiones incluso con desesperación. Jamás nos abandona y eso hay que agradecérselo.
Con todo, lo que más emociona de Fray Leopoldo es que en vida supo hacer las cosas bien, con absoluta entrega, con inmenso cariño, con ese ejemplo de amor incondicional que sabía predicar como nadie, sin salidas de tono pese a las dificultades, sin episodios de desánimo, sin arrojar nunca la toalla en esa mendicidad permanente en la que empleó la mayor parte de su vida, consciente como era de que en la generosidad de algunos estaba la posible tabla de salvación de muchos y que entre ambas partes él era, como decía, un mero intermediario capaz de mover a la piedad para que la gente con posibilidades demostrara su bondad compartiendo las cosas materiales con quienes no las tenían.
Naturalmente que nos sentimos orgullosos de Fray Leopoldo, como nos sentimos orgullosos asimismo de que eligiera llevar como apellido el nombre de su pueblo natal, Alpandeire, gesto que le honra y nos honra, que al fin y a la postre ha servido para que se conozca mucho más este modesto núcleo de población de la Serranía de Ronda en la provincia malagueña. Por eso acudimos siempre que podemos, como institución, a cuantos actos se celebran en homenaje de nuestro vecino; porque un homenaje a él, por sencillo que sea, es un homenaje a todos los hombres y mujeres que comparten con Fray Leopoldo haber nacido en Alpandeire.
En el momento de la beatificación también estaremos allí, en Granada, para dar gracias, como no podría ser de otro modo, por haber tenido el privilegio que ser cuna de tan ilustre hombre de bien, protector de los pobres e intermediario para que nos sintamos seguros al saber que nos sigue ayudando.
Fray Leopoldo de Alpandeire será beatificado el 12 de septiembre de 2010, 49 años después de que se iniciara el proceso que ha culminado con la firma del decreto por el Papa Benedicto XVI. El acto solemne de beatificación tendrá lugar en la Base Aérea de Armilla de Granada, y a ella se espera que asistan más de un millón de personas. Ideal.es ofrece desde este espacio, toda la información sobre el proceso de beatificación y todo cuanto atañe a la vida y obra de Fray Leopoldo.
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