fray-leopoldo-pequeFray Leopoldo de Alpandeire será beatificado el 12 de septiembre de 2010, 49 años después de que se iniciara el proceso que ha culminado con la firma del decreto por el Papa Benedicto XVI. El acto solemne de beatificación tendrá lugar en la Base Aérea de Armilla de Granada, y a ella se espera que asistan más de un millón de personas. Ideal.es ofrece desde este espacio, toda la información sobre el proceso de beatificación y todo cuanto atañe a la vida y obra de Fray Leopoldo.

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En la cuna de Fray Leopoldo
Escrito por IDEAL   
Jueves, 15 de Abril de 2010 08:44
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Los panditos dicen que Fray Leopoldo, como si conocieran de antemano su vocación religiosa, nació en el Alto Genal, un valle a medio camino de la Costa del Sol y en plena Sierra de Ronda que cuando uno lo conoce cree con fe rotunda que ha llegado al Paraíso. El valle mezcla las virtudes de ambas zonas de tantos atractivos turísticos: temperaturas templadas, montañas suaves y el color verde de sus campos, que en esta adelantada primavera, muestra los frutos de sus olivos, de sus almendros y de sus características encinas borrachas como la pérfida serpiente su bíblica manzana: maduros, esplendorosos, tentadores.

A tenor de las lenguas que pueblan Alpandeire -317 exactamente, ni una más ni una menos-, quien luego se convertiría en Fray Leopoldo nació en Villa Fría, paraje a escasos cinco kilómetros del núcleo poblacional en dirección a la cercana y dominante Ronda, como así perciben a la monumental ciudad los habitantes de Alpandeire. Un simple cartel conmemora tal acontecimiento -metálico, oxidado, aperdigonado como resultas de disparos perdidos en los abundantes cotos de caza que contornean el valle-. Ilegible por una de sus caras, la forma de flecha del cartel lleva al visitante a detener su automóvil al filo de la carretera, por llamar de alguna forma al vial que comunica Alpandeire con la civilización.

Al asomarse, apenas se perciben los restos de un muro de piedra y una cabaña sin tejado en medio de la pequeña llanada que nace de entre las estribaciones serranas. No hay nada más. Si acaso el terrible silencio y la naturaleza, enseñoreada con su propia belleza. Cuesta creer entonces que el lugar de nacimiento de una persona que despierta tantas devociones en toda Andalucía y en España entera permanezca olvidado compartiendo el silencio del valle del Alto Genal.

Quizá por estas razones, la Junta de Andalucía ha decidido crear la denominada 'Ruta de Fray Leopoldo de Alpandeire'. El objetivo es múltiple. Al calor de la devoción de la gente se quiere potenciar el desarrollo económico en este valle -que incluye seis pequeñas localidades-, crear empleos para los lugareños, fomentar el turismo rural, arreglar las comunicaciones y de paso, conservar el patrimonio.

Cuchillo de palo

Tras dejar Villa Fría, el camino lleva al visitante a Alpandeire. En ella nos encontramos con Raquel Mena, ex alcaldesa de la localidad con Izquierda Unida, quien de buenas a primeras reconoce que no comparte «ni ideologías ni creencias» con los frailes, «que los alcaldes de Alpandeire siempre hemos tenido muy malas relaciones con los Capuchinos de Granada», y que «nos hemos dado cuenta muy tarde» de que se podría explotar comercial y turísticamente el legado de Fray Leopoldo. Vamos, que en casa del herrero Fray Leopoldo, cuchillo de palo.

Un ejemplo. Tocado con una enorme boina vasca, uno de los hombres jóvenes del pueblo reflexiona que «lo de la Ruta de Fray Leopoldo será bueno si lo es para el pueblo». A continuación, se ofrece para enseñar el pueblo. Pero añade: «Yo soy ateo». Inmediatamente, una anciana le reprende: «No digas eso. No se puede ser ateo. Hay que ser cristiano, ni muy bueno buenísimo ni tampoco hacia el otro lado».

«Mira -se explaya ante el visitante una anciana- aquí tenemos a Fray Leopoldo, una iglesia magnífica, una Semana Santa que tendrías que verla, con los tronos -como se llaman en Málaga para diferenciarse de la taimada Sevilla- que caracolean por las cuestas del pueblo pero el cura ya ha dado hasta su propio funeral. Es un salesiano viejo muy viejo que se nos va a morir.

Los panditos son así, francos y directos. Expresan lo que piensan. Los mayores del lugar, que se reúnen a diario para la partida en el bar Serval, o se apostan bajo la sombra de grandes olivos a la vera del camino para ver pasar el tiempo, tienen inquietudes propias de espíritus sabios. Y quieren respuestas de su agrado.

Una de las acciones de su ayuntamiento es tener informada a la población. Por esta razón, organiza unas dos veces por semana charlas sobre técnicas agrícolas, sobre subvenciones o sobre lo que sea. «Y en este caso -añade-, han sido los propios mayores los que me han pedido una charla sobre drogas, porque no tienen ni idea».

«No hay nada que ver»

La casa familiar de Fray Leopoldo está en la parte inferior del pueblo, en una calle más ancha. Es blanca y presenta un portón de madera imponente, con doble hoja. Tiene dos alturas, está convenientemente encalada y en la entreplanta figura una placa de coloridos azulejos -colocada por los Capuchinos-, que recuerda que fue la casa familiar del fraile. También se aprecia el característico retrato de Fray Leopoldo que con el tiempo y la devoción se ha convertido en un icono local del siglo Los descendientes viven en la casa de al lado.

Como quiera que la casa familiar de Fray Leopoldo es una vivienda normal y corriente -salvado sea el capítulo de su religioso habitante-, pues resulta que también es -de momento- propiedad particular. Esta situación se traduce en que ni es un mausoleo, ni un museo y -tampoco de momento-, un lugar turístico o de peregrinación. Por lo tanto, si uno quiere adentrarse en los territorios que holló el fraile cuando niño no queda más remedio que llamar a la puerta de al lado, poner la mejor de las sonrisas y caerle en gracia al descendiente directo de Francisco Tomás Márquez Sánchez, nacido el 24 de junio de 1864, nombre bautismal de Fray Leopoldo.

Éste no es otro que Francisco Sánchez Márquez, hijo de la sobrina de Fray Leopoldo, quien además no tiene reparo alguno en mostrar la casa familiar «porque aquí no hay nada que ver», se justifica. «De hecho -añade- me gustaría venderla. Eso sí, me gustaría que se la quedara o la Iglesia o directamente los Capuchinos, para saber que se queda en buenas manos».

Las llaves de la casa de Fray Leopoldo se le escurren por unos dedos acostumbrados a azadas y a labores más propias del campo que a las tareas de modernos guías turísticos. Un vecino, que pasa por el lugar, se apresta a ayudarle. En este momento, los tres formamos ya una multitud para Alpandeire.

Una vez franqueado el portón se accede a un patio escueto desde el que se aprecia el cielo, hoy azulado. Es una casa de pueblo, blanca, bonita y vieja. Sin modernas comodidades y construida para albergar una familia de agricultores. Cuenta con sus cobertizos y su pozo de agua. Unas escaleras exteriores dan paso a las habitaciones emplazadas en el piso superior. «Aquí, salvo mi hijo que viene de vez en cuando a dormir, ya no vive nadie», explica Francisco Sánchez Márquez. Por eso, tan sólo dos habitaciones permanecen abiertas. Las demás están cerradas con candados. Una de ellas es el dormitorio. La otra un salón, con una gran chimenea que muestra flores de plástico, velas y retratos de Fray Leopoldo.

La almohada de piedra

Francisco Sánchez Márquez explica que la chimenea se remodeló hace poco -un 'hace poco' que sugiere al menos un par de decenas de años-. Y es que este pequeño hecho encierra una gran anécdota: «Al pie de la chimenea sobresalía una piedra blanca, que era la almohada que el niño Fray Leopoldo utilizaba cual almohada para expiar sus pecadillos». Con la remodelación, continúa, se cambió de lugar «porque tampoco queríamos que se perdiera. Y ahora luce aquí -y señala la piedra, reubicada al pie de la escalera del patio-, y aquí me parece que se va a quedar».

El día palidece y la tarde se hace presente con nubarrones negros. Los nietos de Francisco, que apenas tendrán catorce años entre los dos, vuelven del colegio. Acostumbrados a tener visitantes que quieren conocer la casa de Fray Leopoldo, se ríen como si fueran niños. Pero son niños que conocen la figura de su ancestro. Exactamente igual que Francisco Cortés García, un pandito de 86 años que conoció personalmente a Fray Leopoldo: «Era un niño como éstos, dice señalando a los dos chavales. Vino Fray Leopoldo a Alpandeire y lo vi por las calles, tan grande para mí, tan lleno de barbas y con aquel hábito negro+ Me dio tanto miedo que salí corriendo». Ver para creer.

Última actualización el Jueves, 15 de Abril de 2010 08:54
 

Comentarios  

  1. #1 rafaela n. y. fela
    2011-10-0519:45:31 Me trajeron hace más de 10 años una estampita de Fray Leopoldo,y no savia quien hera,pero me callo bien por su mirada su sonrrisa y la balva tan grande lo vi muy especial,el mes pasado me ragalaron otra estampa pero plstificada,y una medallita que la tengo puesta en mi blusa y de noche en mi camison,hoy dia 5 -10-2011.entro en interne para saver más de el estoy leyendo su vida,pero me han entrado unas ganas tremenda de hir a visitarlo,asu tumba tengo 80 años y talves el prosimo año vaya a visitarlo,con el inserso o por mi cuenta un fin de semana,dame fuersa para poder visitarte,tu cara es de una paz al mirarte.y el milagro que le hisiste ala persona que me trajo tu imajen

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Ruta de Fray Leopoldo

- Desde Granada: A-92 hasta Antequera, desvío hacia Campillos. Ronda y, por fin, Alpandeire.

- Desde la Costa: N-340 dirección Málaga-Marbella-San Pedro de Alcántara. Aquí se toma el desvío a Ronda y, por último, el desvío hacia Cartajima.

Cómo llegar

- Faraján: Su núcleo urbano se encuentra edificado sobre la colina de Don Fadrique. La visita más destacada es a la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, que fue fundada en 1505 y reformada en el siglo XVIII. Hace cuarenta años fue totalmente reconstruida otra vez.

- Cartajima: La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario es el monumento más notable (s. XVI), pero su paisaje es espectacular.F Pujerra: Se extiende por la vertiente septentrional de Sierra Bermeja. La visita más destacada es a los pinares y castaños de toda la Sierra del Alto Genal.

- Júzcar: Se encuentra en las inmediaciones del pico Jarastepar (1.425 metros). La Iglesia parroquial de Santa Catalina es el edificio más singular del pueblo (s. XVI).

- Igualeja: Es el primer núcleo urbano que se encuentra al internanos en esta comarca malagueña. Nos saludan profundos barrancos cubiertos de grandes pinares. Las visitas más destacadas son la Iglesia de Santa Rosa de Lima (s. XVI) y los parajes naturales.

- Alpandeire: Enclavado en la comarca de Ronda, se puede visitar la Iglesia de San Antonio de Padua. La fiesta local es el 7 de octubre, la Virgen del Rosario .

- Alto Genal: La Ruta de Fray Leopoldo discurre por el Valle del Genal, río que nace en la localidad de Igualeja, en la provincia de Málaga. Enclavados en la Serranía de Ronda, todas las localidades apenas superan los trescientos habitantes salvo Igualeja, que apenas llega al millar. La Ruta depende del Consorcio del Alto Genal.

MÁS INFORMACIÓN: Ayuntamiento de Alpandeire. Calle Pilar 19. Telf.: 952 218 054

Galería

www.frayleopoldo.info pertenece a Ideal Comunicación Digital SL Unipersonal, con Registro Mercantil de Granada, Tomo 924, Libro 0, Folio 64, Sección 8, Hoja GR17840, Inscripción 1ª C.I.F.: B18553883, y Domicilio social en C/ Huelva 2, Polígono de ASEGRA, 18210, Peligros (Granada)
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