El Venerable Siervo de Dios Leopoldo (en el siglo: Francisco Tomás Márquez Sánchez) nació el 24 de junio del año 1866 en el pueblecito de Alpandeire, provincia de Málaga (España) en el seno de una devota familia de campesinos. Desde niño ayudó a sus padres en las tareas del campo, manifestando un particular espíritu de laboriosidad y de bondadoso carácter. Un día, escuchando una predicación sobre el Beato Diego José de Cádiz con ocasión de las celebraciones que se organizaron en Ronda por la beatificación del taumaturgo capuchino, el Siervo de Dios decidió abrazar la vida religiosa franciscano-capuchina y el 16 de noviembre de 1899 vistió el hábito capuchino en Sevilla. Esta decisión no supuso un cambio radical de vida, sino el perfeccionamiento interior de cuanto ya evangélicamente él vivía: Fr. Leopoldo siguió trabajando la tierra cultivando el huerto del convento y, con fe y amor, transformaba su humilde trabajo en oración constante y en generoso servicio. Terminado el noviciado y hecha la primera profesión, el Siervo de Dios vivió por breves periodos de tiempo en los conventos de Sevilla, Granada y Antequera (Málaga). El año 1914 regresó a Granada como limosnero, permaneciendo allí hasta la muerte. Con las alforjas sobre las espaldas, descalzo, siempre a pie, Fr. Leopoldo durante cincuenta años fue de puerta en puerta en la ciudad y en los pueblos cercanos pidiendo la limosna para sus hermanos y para los pobres.
Escrito por IDEAL